Tan solo entre junio y julio, el gobierno de Gustavo Petro elevó en $30 billones de pesos su deuda, más de lo que espera recaudar con su segunda reforma tributaria. En medio de sus procesos penales por corrupción, Petro le apuesta a un mayor gasto público.

El próximo gobierno deberá enfrentar la bomba financiera que hoy se encuentra articulando Gustavo Petro, pues, sin causa sobreviniente, ha incrementado la deuda pública a niveles históricos, presionando no solo las finanzas actuales del país, sino también las que habrá cuando abandone su cargo.
De acuerdo con las últimas cifras publicadas por el Ministerio de Hacienda (enlace a la fuente), tan solo entre junio y julio, el Gobierno Petro elevó su deuda en $30 billones de pesos de pesos, mientras que, en el último año, la incrementó en $175 billones de pesos, alcanzando los $1.122 billones de pesos de stock total.

El incremento de la deuda pública tiene su causa principal en el crecimiento paralelo del déficit fiscal (clic aquí para leer la noticia), el cual se debe, en buena parte, al acentuado crecimiento del gasto público en año preelectoral. El anterior escenario no parece mostrar pistas de corrección en el corto plazo, por tanto, la próxima administración deberá solventarlo para evitar el eventual default soberano.
